Carta de apoyo a la campaña “Derecho a estudiar”

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Los abajo firmantes somos capítulos Creative Commons (CC) afiliados y miembros de la comunidad que gira en torno al licenciamiento libre que propone CC, y en esa calidad rechazamos las imágenes con las que la campaña “Derecho a Trabajar” que nace como reacción a la campaña Derecho a Estudiar, pretende desinformar al público sobre el proyecto y las licencias CC.

Derecho a estudiar es una campaña uruguaya, que aporta elementos para el debate del proyecto de ley que impulsa la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay  sobre el acceso a la cultura y a materiales de estudio. Dicho proyecto busca actualizar la ley de derecho de autor a las prácticas de acceso a la cultura y a la educación del siglo XXI, incluyendo, entre otras cosas, excepciones básicas para poder utilizar materiales con fines educativos o de investigación, para permitir las copias personales, y para que las bibliotecas y otras instituciones culturales puedan realizar su misión sin peligros legales. Todos los elementos del proyecto de ley están basados en disposiciones vigentes en decenas de países. En resumen, es una campaña por el acceso al conocimiento y la cultura, que tiene en cuenta las dinámicas del ecosistema digital.

Queremos referirnos y rechazar enfáticamente la imagen, y su pie de foto, circulada en redes la semana pasada, que muestra a las licencias CC como aquellas que están “aplastando el derecho de autor”. Dicha imagen es un lamentable intento por tergiversar el propósito del proyecto, la función de CC y el rol de las licencias, además de evidenciar un total desconocimiento sobre Creative Commons.

Creative Commons es un proyecto internacional que tiene como propósito fortalecer a los creadores para que sean ellos quienes definan los términos en que sus obras pueden ser usadas, qué derechos desean entregar y en qué condiciones lo harán. Este sistema no está pensado como un enemigo del derecho de autor. Recordemos que en la campaña de Derecho a trabajar se afirma: “Estamos convencidos que detrás de la noble posición de los estudiantes de facilitar el acceso a los materiales de estudio existen reconocidas figuras de movimientos anti derechos de autor” e inmediatamente nombran a CC como una organización con tal fin. A esta mentira, respondemos que las licencias Creative Commons están basadas en el derecho de autor y son una legítima expresión de éste. Más aún, las licencias CC suponen un ejercicio consciente de los derechos por parte de los propios autores, quienes eligen compartir usos con su público bajo diferentes condiciones.

Resulta peligroso e irresponsable basar una campaña en frases que carecen de verdad y que además rayan en un tipo de discurso de odio. Debemos tener en cuenta que si el paradigma del sistema tradicional del derecho de autor es “Todos los derechos reservados”, para las licencias CC es “Algunos derechos reservados”. Si en el sistema tradicional del derecho de autor el principio es que toda utilización de una obra debe tener un permiso expreso del titular de los derechos de autor, para las licencias CC el principio es el de la libertad creativa.

Con CC no se trata de quién pisa a quién, sino de qué zapatos elige cada uno para caminar. No se trata de “la muerte del autor”, se trata precisamente de entender los nuevos paradigmas que plantea la era digital, y es que como dice Carolina Botero, reconocida activista de la cultura digital: “¿A quién se hace más daño cuando no circula información científica durante años? ¿Al autor? ¿Al país?” La misma pregunta la podemos hacer en el caso de la cultura: ¿a quién se hace más daño cuando las obras creativas y educativas permanecen amarradas a barreras que impiden su acceso? ¿A quién se hace más daño cuando se tergiversa el discurso de la libertad que respaldan miles de personas en todo el mundo?

Finalmente, el espacio de las políticas públicas sin duda está poblado de intereses. Si se analiza la historia de Creative Commons se puede apreciar que se ha identificado con los objetivos del acceso al conocimiento y la cultura, con la idea de ajustar el derecho de autor a la realidad tecnológica para facilitar esa posibilidad de acceso. Estos objetivos concuerdan con los lineamientos brindados por la relatoría de derechos culturales del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que en su informe de 2015 recomendó a los Estados la adopción de políticas públicas y de excepciones y limitaciones a los derechos de autor con el fin de atender derechos culturales. Creative Commons responde al régimen legal de las organizaciones sin ánimo de lucro en Estados Unidos y en esa medida actúa independiente de las posiciones políticas de grandes corporaciones de Internet, como Google o Microsoft, incluso si recibe financiación de ellos. Pero, adicionalmente, es importante reconocer que en torno a CC hay una comunidad internacional que piensa y desarrolla sus acciones en coordinación pero independientemente de la fundación estadounidense. En concreto el capítulo de Creative Commons Uruguay no recibe financiamiento ni directivas de ninguna empresa para trabajar en favor de la reforma de la ley de derecho de autor. Por lo tanto, afirmar que está viciado para discutir localmente estos temas por nexos con Google no es preciso ni serio.

Por todo lo anterior, nos sumamos a decir que tenemos la convicción de que la Cámara de Senadores de Uruguay aprobó un proyecto de ley garantista, justo para todos y adecuado a los tiempos que corren. Esperamos una pronta aprobación de la ley en la Cámara de Representantes.

 

Firmantes

Creative Commons Colombia

Fundación Karisma

Creative Commons Argentina

HackLab Cochabamba

mARTadero

Creative Commons Paraguay

ONG TEDIC

Creative Commons Uruguay

Creative Commons Chile

Derechos Digitales

Central Dogma

Fosslawyers

Ártica – Centro Cultural Online

Creative Commons Guatemala

Creative Commons El Salvador

Fundación AccesArte, El Salvador